El desierto no te engaña. Desde el primer momento te deja las cosas claras. Su propio hábitat te dice: ‘Prepárate, esto va a ser duro’.

El desierto pide corredores resistentes y con ganas de aventura. Algo así como Lawrence de Arabia. Por eso es una prueba en la que primero está la cabeza y después las piernas.

Como es un ambiente muy seco apenas se suda y no te das cuenta del líquido que estás perdiendo, debes ir hidratándote continuamente.

Es conveniente ir con la ropa adecuada, utilizar camisetas técnicas de manga corta, recomendamos la proporcionada por la organización, ya que va preparada para las condiciones del desierto y contra los rayos V.

El calzado recomendado son unas zapatillas de trail-running. El uso de polainas es muy importante para evitar la entrada de arena y pequeñas piedras.